Hadiya, la niña ciega y paralítica de la que os hemos hablado en las anteriores noticias, lleva viviendo en la Shamba con nosotros nueve meses ya. Aquí es feliz porque durante todo el día está rodeada de sus nuevos amigos, que juegan con ella y la cuidan sin excepción alguna. La cuidan los pequeños que, aunque parezca mentira, la han enseñado jugar a las cartas y al parchís, y la cuidan los mayores, que también se encargan de llevarla al colegio por la mañana.
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2/18/09
Hadiya, una más en la Casa
Hadiya, la niña ciega y paralítica de la que os hemos hablado en las anteriores noticias, lleva viviendo en la Shamba con nosotros nueve meses ya. Aquí es feliz porque durante todo el día está rodeada de sus nuevos amigos, que juegan con ella y la cuidan sin excepción alguna. La cuidan los pequeños que, aunque parezca mentira, la han enseñado jugar a las cartas y al parchís, y la cuidan los mayores, que también se encargan de llevarla al colegio por la mañana.
12/21/08
Tres historias de la Shamba
Muhdat Hace unos meses, la madre de Muhdat, niña de once meses residente en Wiyoni, poblado cercano a Anidan, acudió al Hospital donde se le detectó una cardiopatía congénita, por lo quese decidió trasladarla a Madrid para operarla. L
a Fundación Pablo Horsmann buscó un colaborador que se hiciera cargo del viaje y la estancia en Madrid y el lunes 13 de octubre la operaron en el hospital Ramón y Cajal. Muhdat tuvo que superar una anemia importante, una insuficiencia cardiaca inicial y un derrame pleural, pero a primeros de noviembre volvió a Lamu donde todas las mañanas acude a la shamba (foto dcha.) para recibir las medicinas del hospital y comer y jugar con los niños de la Casa.
a Fundación Pablo Horsmann buscó un colaborador que se hiciera cargo del viaje y la estancia en Madrid y el lunes 13 de octubre la operaron en el hospital Ramón y Cajal. Muhdat tuvo que superar una anemia importante, una insuficiencia cardiaca inicial y un derrame pleural, pero a primeros de noviembre volvió a Lamu donde todas las mañanas acude a la shamba (foto dcha.) para recibir las medicinas del hospital y comer y jugar con los niños de la Casa.
Swalha. Llegó a nosotros con seis años y más de 40 kilos de peso, apenas hablaba y se movía torpemente. La habían tenido sentada tejiendo cestos y, como les hacía gracia que fuera gorda, le daban de comer todo tipo de cosas. Ahora está empezando a hablar, ha adelgazado algo, se queja de que la hacemos pasar hambre, y está en preescolar con los más pequeños. Se vuelve sociable y progresa, aunque cuando nos descuidamos recoge las sobras de la comida, se come lo de algún compañero o se va a la basura a comer lo que encuentre. Swalha es producto de la ignorancia, con nosotros adelgazará y hablará, vaya que si hablará.
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